Por el antiguo camino del tren de los panaderos, al lado de la ribera del río Guadaíra, está a punto de finalizar el nuevo carril bici que conectará nuestro pueblo con la Universidad Pablo de Olavide. Nada que objetar. Es más, es una buena obra civil. Mínima intervención en el paisaje que rodea la pista de bicicletas y el entorno. Apenas falta que los postes de las farolas se coronen con una luminaria y que sepamos qué techo tendrán unas estructuras de metal. Los bancos aún no se han estrenado y permanecen con sus cartones.
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