Se conocen antiguos hechos, noticias y verdaderas historias que han ido transmitiéndose de generación en generación, ya que no existió la imprenta hasta el siglo XV, lo cual hizo que nos llegaran hoy a nosotros deformadas, como tales leyendas. Todas llenas del encanto y, a veces, del llanto. No tienen las características de las brujerías actuales que aún existen entre nosotros, aunque cada vez con menos adeptos…, y a la mayoría de los lectores les divertirán, que es lo que yo intento con este artículo. Una simpática leyenda es aquella que expresaba y aún describe, con absurda evidencia, la pisada del caballo del Rey conquistador de Sevilla en uno de los anchos muros que rodean nuestro Castillo, dejando allí grabada su herradura; marca que todos hemos contemplado y creído de niños…
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