La decisión de instalar toldos en algunas calles de Alcalá y las nuevas farolas de la futura calle La Mina están creando discrepancias entre los vecinos y el Ayuntamiento. Los toldos son necesarios, alivian las altas temperaturas, pero no se puede disponer unilateralmente de su instalación. Decisiones que afectan a las propiedades privadas de los ciudadanos hay que tomarlas con consideración hacia estos y respetando sus derechos. A mí tampoco me gustaría que usaran mi propiedad privada arbitrariamente.
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