Cuando Jorge Rico rompió a llorar en los pasillos del IES Albero, alumnos y compañeros se acercaron con preocupación, preguntándose si algo iba mal. La realidad era justo la contraria. Acababan de comunicarle que había obtenido el primer premio del 53º Concurso Internacional de Pintura de Paisajes de Alcalá de Guadaíra, un reconocimiento que llegaba tras décadas dedicadas a la pintura. Una trayectoria que ha discurrido en paralelo a la docencia, enseñándoles a diario a sus alumnos las técnicas que utiliza en sus obras. El galardón es un obsequio más que quedará como legado de la ciudad, a la que regaló además un cartel de la Feria y otro del Carnaval.
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