Francisco López Pérez, conocido por todos como Curro López, ya es oficialmente cronista de la ciudad. El patio del Ayuntamiento acogió el pasado martes 23 de junio el acto de formalización de un nombramiento que reconoce décadas de investigación, divulgación y recuperación de la memoria oral alcalareña.
La designación había sido aprobada por unanimidad por los 25 concejales de la Corporación municipal en el Pleno celebrado el pasado 17 de febrero. La iniciativa partió de la Asociación Cultural Amigos de la Historia Padre Flores y recibió el respaldo de quince entidades sociales, culturales, educativas, sindicales, ecologistas y religiosas de la localidad.
El protagonista, colaborador de La Voz de Alcalá, fue presentado como una persona que no solo ha estudiado y contado la historia local, sino que ha ayudado a los alcalareños a sentirla a través de sus libros, artículos, conferencias y recorridos por la ciudad.
Su faceta de maestro ocupó desde el comienzo un lugar central. Durante más de 34 años ejerció en Educación Primaria y convirtió la enseñanza del patrimonio y de la historia de Alcalá en una extensión de su trabajo en las aulas. Esa misma vocación continuó después en actividades como el ciclo Paseando por Alcalá, donde ha explicado la ciudad mientras recorría sus calles y espacios históricos.
El secretario general del Ayuntamiento, José Antonio Bonilla Ruiz, fue el encargado de abrir formalmente las intervenciones con la lectura del acuerdo plenario, que fue aprobado el 17 de febrero por unanimidad de los 25 miembros de la Corporación municipal, y el profesor recibió un largo aplauso.
«La voz de los que no tenían voz»
Tras la lectura institucional, tomó la palabra el presidente de la Asociación Cultural Amigos de la Historia Padre Flores, Antonio García Mora, entidad que impulsó la propuesta desde un principio. García Mora explicó que, cuando la asociación comenzó a plantear la necesidad de cubrir la figura del cronista oficial, Curro López reunía las condiciones académicas, personales e intelectuales necesarias.
También destacó la facilidad con la que la propuesta consiguió adhesiones. El presidente afirmó que «su obra no se va a agotar porque él le ha dado voz a los que no tenían voz».
Sus entrevistas y trabajos han recogido las experiencias de agricultores, labradores, ganaderos, panaderos, molineros y vecinos anónimos, lo que define como «una fuente de información para cualquier historiador que quiera conocer a Alcalá en su pasado». También resaltó la contribución del divulgador a la recuperación de Gandul. Su intervención concluyó con una frase que resumió el sentido del reconocimiento: «Si no conoces a Curro, no conoces Alcalá».
«El olvido borra el recuerdo»
Curro López comenzó agradeciendo la presencia y el reconocimiento de los asistentes y explicando la importancia de la tradición oral pura que le imprimió su carácter.
Poco a poco fue recordando el camino que lo llevó a escribir sobre Alcalá y sobre las personas que la habitan. En sus primeros cuadernos quedaron pensamientos, reflexiones, propósitos y proyectos personales.
Aquellos «Apuntes», como se titula su columna en este periódico, se convirtieron primero en costumbre y después en hábito. «Si no queda constancia por escrito, el olvido borra el recuerdo y las palabras de las personas como si no hubiesen existido», explicó. «Por eso quise ser altavoz del pensar y del sentir de las personas que, estando presentes entre nosotros, relegamos impunemente al olvido», añadió.
París y su llegada a la prensa
Curro López señaló que fue en París, mientras trabajaba como friegaplatos, cuando dejó de ser Curro para convertirse en un anónimo más. Fue allí donde comenzó a preguntarse quién era realmente, encontrando la respuesta al volver la mirada hacia quienes le habían enseñado «a hablar, que me ayudaron a formular mis primeros pensamientos y que me agarraron cuando di los primeros pasos». A partir de entonces comenzó a trabajar en su cuaderno sobre su identidad y su relación con Alcalá.
Su llegada a la prensa se produjo casi por insistencia. En 1979, Bernabé Sánchez Gutiérrez le pidió una colaboración para la revista de la feria. Reconoció que hasta entonces no había escrito «ni dos palabras seguidas» con intención de publicar.
Con el tiempo, sus apuntes personales se transformaron en «crónicas de la calle». En Alcalá Semanal le ofrecieron un espacio fijo y sin directrices. Después llegarían otras publicaciones hasta su colaboración continuada con La Voz de Alcalá.
«Las diferentes redacciones me permitieron transitar libremente por caminos que me han hecho crecer y contribuir a enriquecer el imaginario colectivo que los alcalareños actuales entregaremos a quienes vengan después de nosotros», señaló. Su objetivo, explicó, ha sido recoger aquello que otros han vivido, sentido, sufrido o disfrutado, cerrando así su intervención con una emotiva ovación.
«Quien realmente gana es Alcalá»
La alcaldesa de Alcalá de Guadaíra, Ana Isabel Jiménez, sostuvo que el nombramiento supone un reconocimiento a la trayectoria y a la personalidad de Curro López, asegurando que «quien realmente gana en prestigio y en categoría es Alcalá».
La alcaldesa resumió que la concesión del título es el resultado de «la curiosidad por conocer y entender la historia y al ser humano, la pasión por enseñar y su profundo amor por la ciudad».
Durante el acto, Jiménez hizo entrega a Curro López del sello de la ciudad en plata y una gran cerámica conmemorativa de estilo regionalista realizada por el artista alcalareño Jesús Alcarazo. La ceremonia, que estuvo acompañada por el piano de José Manuel Iglesias y el violín de Laura López, finalizó con los himnos de Andalucía y de España.
Ahora, Curro López seguirá haciendo por Alcalá lo mismo que lleva regalando toda una vida, demostrando la importancia de la gente de la calle en cada uno de sus apuntes, pero lo hará bajo el merecido reconocimiento de Cronista de la Ciudad.
