Algunas personas piensan que el chino es más difícil que el español o que aprender una lengua consiste básicamente en conocer lo que significan las palabras de esa lengua. A este tipo de creencias lingüísticas ingenuas, que parecen basadas en el sentido común, pertenece la idea de que el género sirve para hablar de lo femenino con palabras femeninas y de lo masculino con las masculinas. Pero en las lenguas no existe ninguna conexión general ni estable entre género y sexo, no sólo en el sentido de que las palabras —como las piedras o los garbanzos— no tienen sexo, sino en el más importante de que cualquier sexo puede ser aludido con cualquier género. Si decimos el equipo femenino de baloncesto tenemos tres palabras de género masculino que se refieren exclusivamente a un grupo de mujeres. Y cuando hablamos de la población masculina, tres palabras de género femenino se refieren a los hombres y sólo a ellos. Pero en las víctimas olvidadas, el género femenino de esas palabras no excluye a los hombres.

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Fernando Soler

Soy filólogo y profesor jubilado de Secundaria. Ejercí muchos años en el «Cristóbal de Monroy». Participé en la reunión fundacional de La Voz de Alcalá y colaboro en este periódico desde 2006....