En los deberes escolares y en posteriores juegos de lengua, concursos o crucigramas, todos nos hemos familiarizado con los sinónimos. Se trata sin duda de uno de los fenómenos mejor reconocidos de las lenguas. Así por encima, los hablantes llamamos sinónimos a las palabras que significan lo mismo. En cambio para muchos estudiosos del lenguaje la sinonimia es sospechosa de ir contra la economía del lenguaje, ese principio por el que las lenguas parecen funcionar e incluso evolucionar para lograr más, o lo mismo, cada vez con menos elementos. ¿Qué sentido tiene entonces mantener dos o más palabras con igual significado? ¿No resulta un lujo innecesario?

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Fernando Soler

Soy filólogo y profesor jubilado de Secundaria. Ejercí muchos años en el «Cristóbal de Monroy». Participé en la reunión fundacional de La Voz de Alcalá y colaboro en este periódico desde 2006....