El pasado 8 de abril, Alcalá de Guadaíra acogió una visita cultural centrada en el legado del escultor e imaginero alcalareño Manuel Pineda Calderón, dentro del marco de la quinta edición de las Jornadas de Imaginería y Arte Sacro organizadas por la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Sevilla (EASD). Bajo el lema «Plástica y Pasión», el recorrido inaugural se dedicó a profundizar en la obra del imaginero, cuyo vínculo con la localidad y sus tradiciones le valió para recibir el nombramiento de Hijo Predilecto a título póstumo en el año 2002.
La jornada comenzó a las cuatro menos cuarto de la tarde en el salón de exposiciones de la Casa de la Cultura. Tomó la palabra el reconocido escultor y profesor Antonio Cerero Jiménez para presentar a Juan Jorge García García, destacándolo como «el mejor de los expertos en Manuel Pineda Calderón» para ilustrar a todos los presentes, estudiantes y demás interesados en la materia, sobre la vida y obra del imaginero alcalareño.
El grupo se dirigió hacia la Capilla del Santo Entierro, donde Juan Jorge proporcionó algunos apuntes históricos sobre esta capilla y la Hermandad del Santo Entierro, y profundizó en las características del patrimonio actual de dicha Hermandad. La siguiente parada en el itinerario de esta visita fue la Casa de la Virgen del Dulce Nombre, de la que Manuel Pineda Calderón fue fundador principal de su hermandad y en ella volcó todo su talento. La Hermandad posee un elevado número de obras de arte realizadas por Pineda.
San Sebastián
El momento central de la visita tuvo lugar en la Parroquia de San Sebastián, templo que perdió prácticamente todo su patrimonio artístico tras ser incendiado en 1936. Esta circunstancia propició que Manuel Pineda Calderón asumiera numerosos encargos destinados a la recuperación del conjunto artístico de la iglesia.
Santiago
La jornada concluyó con la visita a la Parroquia de Santiago el Mayor, donde se conservan otras obras suyas, como la imagen de la Virgen del Rosario, titular de la Hermandad de la Divina Misericordia, y la de San Agustín de Hipona, ubicada en la capilla sacramental. Este último enclave permitió completar una visión global de la presencia del escultor en el patrimonio artístico de la localidad.
