No llamamos «Barce» al principal equipo de fútbol de Barcelona, sino «Barsa». La razón es que el nombre de esta ciudad no se dice en catalán «Barcelona», aunque así se escriba, sino «Barsalona», como se puede comprobar en cualquier diccionario de pronunciación. Por tanto, quien escribe y pronuncia «Barcelona» está hablando en castellano como quien llama «queso» al queso. Sin embargo, una ridícula Ley 2/1992, de 28 de febrero, proclama que, en adelante, los nombres oficiales de Lérida y Gerona se escribirán en catalán. Y ello fundamentado, dice la ley, en «la propia tradición histórica, cultural y literaria» de esta dos ciudades. De la universal Barcelona o la romana Tarragona no dice nada la ley.
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