Juan Guillén y la panadera Trini, su esposa. Francisco López Pérez

Siendo verdad que, en un primer momento, Juan Sánchez había asumido mucha responsabilidad para un jovenzuelo de dieciocho años, también lo es que en todo momento contó con el asesoramiento y el apoyo de su tío y maestro Antonio Cerquera. Él asegura que, en el momento de marcharse a Madrid para realizar el servicio militar, a comienzos de la década de los cincuenta, ya había conseguido moverse con soltura en el desempeño de un trabajo prometedor. Todavía, las harineras no suponían amenaza alguna para las tahonas, pero cuando volvió de la mili el panorama había cambiado drásticamente.

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