vicente rus

Siendo yo un alumno mediocre y rezagado, tuve, sin embargo, la suerte de toparme con algún maestro de bachillerato, que, además de conocer y amar su oficio, parecía empeñado por igual en contagiarnos su voluntad de saber cómo «salvarnos». Voluntad que, muy probablemente, sea aún más importante que el mismo saber. Sea como fuere, lo cierto es que era yo un disidente, cuya disidencia se alimentaba de que a nadie quería hacer caso.

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