Hace casi veinte años me vine de Madrid para fijar mi residencia en Alcalá. En ese tiempo, siento decirlo, poco ha cambiado en nuestro pueblo. Lo primero que noté fue la falta de comunicaciones con Sevilla. El autobús de Casal era un desastre y sigue en el mismo plan. Decía un amigo que la línea del autocar era el mayor alimento de las autoescuelas. No puedes fiar un trabajo o unos estudios a un sistema que falla más que una escopeta de feria.

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