A una mente pensante del Ayuntamiento se le ha ocurrido poner el transporte público gratuito durante la feria de Alcalá. El resultado ha sido que se ha multiplicado por cuatro la afluencia de público al Real por medio de este transporte. Las buenas medidas casi siempre provienen de obviedades: si se quiere facilitar el acceso a la feria, lo lógico es poner facilidades para llegar hasta el lugar. Lo hacen centros comerciales para atraer tráfico y hasta los partidos políticos para garantizar la afluencia a un mitin: bocadillo y autobús.
Soy bastante contrario de la gratuidad en los servicios públicos, aunque aplaudo esta medida concreta, bastante oportuna en mi humilde entender. Los accesos a la feria de Alcalá no son especialmente cómodos y facilitar el transporte, más o menos rápido y frecuente, sin duda ha sido una feliz ocurrencia para animar la Feria.

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