De vez en cuando, la política sorprende y da como resultado un guiso bastante indigesto social e ideológicamente. Nadie se libra. Ocurre a nivel local y también a escala europea. En ambos casos, la receta es la misma. Usamos como base un buen mensaje populista repetido hasta la saciedad pero vacío de contenido, para que no llene mucho. Echamos después un puñadito de medias verdades, junto con un pellizco de mentiras realistas y una pizca de argumento barato de barra de bar. Todo ello lo aderezamos con algo de odio y lo mezclamos con ausencia de ideas, pero no de ideología. Lo tapamos con cuidadito con algo que parece un programa electoral que ocupa menos de una cuartilla y lo metemos en el horno de las redes sociales a temperatura de mensaje básico en bucle. En no mucho tiempo, podremos tener en la mesa el plato con nombre sensacionalista que algo de más de dos mil personas han votado en Alcalá en estas últimas elecciones europeas.

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Licenciada en Historia. Profesora de Geografía e Historia y desde 2019 directora del IES Albero. Participé en política local durante cuatro años. Estoy comprometida con la educación pública y la...