La libertad de prensa es uno de los pilares del Estado de Derecho y un indicador fundamental para evaluar la calidad democrática de un régimen político. Toda persona que hojee por primera vez prensa de la Segunda República advierte muy pronto que muchos periódicos fueron suspendidos durante semanas así como la existencia de huecos en blanco (son los espacios que habrían ocupado los artículos censurados). La Sanjurjada (10 de agosto de 1932), pese a su escasa repercusión, fue aprovechada para suspender o incautar 109 periódicos de derechas. Lo mismo sucedería tras la Revolución de Asturias (1934) con la prensa de izquierdas. No solo estaba prohibido criticar al Gobierno o informar de las víctimas de la violencia política.

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