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Luis Martín Valverde falleció en la tarde de ayer tras un ingreso hospitalario. Su estado de salud era delicado desde hacía tiempo. Recién ordenado como sacerdote, en 1971, llegó a Alcalá como profesor salesiano y rápidamente descubrió que su misión estaba en el Castillo, «un barrio con más necesidades», relató en una entrevista en La Voz de Alcalá el pasado en enero de 2020.

Del Castillo a las Tres Mil, su vida estuvo entregada a la cohesión social. Primero en el barrio de San Miguel, donde descubrió su vocación. Allí comenzó con pequeñas acciones hasta que le propusieron realizar el censo del barrio a principios de los años 70: «nadie quería ir allí, era un sitio con dificultades, y era una buena ocasión para conocer a la gente y sus problemas».

De aquellas primeras incursiones recordaba Luis Martín Valverde el hacinamiento, la falta de higiene y la inexistencia de atención a los niños. Este salesiano lideró un equipo de personas comprometidas que respondió a esta necesidad creando una guardería en el barrio. Poco después, se trasladó a vivir al barrio. Concretamente, a la calle León XIII, a la espalda de la Iglesia de San Miguel. En este momento, abandonó el trabajo más directo en los Salesianos y se dedicó con mayor intensidad a la «promoción del barrio», creando asociaciones de vecinos y de padres y madres de alumnos.

Con el dictador Francisco Franco aún vivo, trató de cohesionar con actividades lúdicas a aquel barrio marginado, pobre y con una tasa de desempleo prefería una evangelización más acorde con «la liberación total de la gente, en vez de dar tranquilizantes en misa». Su implicación con el barrio fue más allá y acogió a «chavales» en su casa.

Las actividades populares que organizaban no les gustaban a los franquistas. Cantaba el Bella Ciao con los niños y reconocía que el alcalde Manuel Rodríguez Granado «tenía un cuerpo de espías y se enteraba de todo». A veces estas imprudencias, y el contenido de las homilías, llegaban a oídos del cardenal Bueno Monreal, que lo llamaba al orden: «Luisito eres tonto», le decía, dada la confianza que tenía por ser muy amigo de su padre, notario en Osuna y Utrera.

En 1981, tras una década dedicada a la gente del barrio, decidió cerrar esta etapa y abrir una nueva en el Polígono Sur, en Sevilla. Allí se asentó en la Tres Mil Viviendas, donde encontró nuevos retos. En su nuevo destino fundó la Asociación Entreamigos.

Su vida tuvo un nuevo punto de inflexión en diciembre de 1990, cuando dejó el ministerio sacerdotal, se casó y adoptó a tres hijos, a los que durante los primeros años crió con él en las Tres Mil. Años más tarde, su esposa, Victoria, enfermó y falleció. Un revés que le costó superar y que propició que comenzara a delegar funciones.

En la tarde del 1 de enero de 2020, a sus 76 años, falleció Luis Martín Valverde. Casi un año después de presentar sus memorias en el Centro San Miguel en el Castillo, Memorias y confidencias de Nolasco Santoro, una obra autobiográfica, aunque con algunos toques de ficción. La literatura y su afición al flamenco le ayudaron a superar los momentos más duros de su vida.

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente La Voz de Alcalá, Sevilla Actualidad y En Andaluz. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.