La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) anticipa una semana marcada tiempo de verano en Alcalá, con predominio absoluto del sol, ausencia total de precipitaciones y temperaturas muy elevadas. La capital andaluza vivirá jornadas claramente veraniegas, con máximas que se moverán entre los 37 y 38 grados y mínimas que apenas bajarán de los 19 o 20 grados.

El episodio de calor llegará acompañado además de cielos poco nubosos y vientos flojos, dejando un panorama ideal para actividades al aire libre, aunque con la recomendación de extremar las precauciones durante las horas centrales del día debido a las altas temperaturas.

Viernes 22 de mayo: arranca el episodio de calor con 37 grados

El viernes comenzará con algunas nubes bajas y brumas durante la madrugada, en una noche relativamente cálida en la que los termómetros no bajarán de los 20 grados. A medida que avance la mañana, el cielo irá despejándose y el sol ganará protagonismo.

Durante las horas centrales del día se alcanzarán los 35 grados, aunque la máxima prevista por la Aemet para la jornada será de 37 grados. La sensación térmica será elevada, especialmente en zonas muy urbanizadas y con escasa sombra.

Por la tarde y la noche volverán a aparecer algunos intervalos nubosos poco importantes, pero sin riesgo de lluvia. El viento soplará flojo, alternando componente noreste y este durante buena parte del día.

Sábado 23 de mayo: Alcalá alcanzará los 38 grados

El sábado será, previsiblemente, uno de los días más calurosos de la semana. La jornada arrancará ya con temperaturas altas desde primera hora y un ambiente plenamente estable.

La Aemet prevé cielos prácticamente despejados durante todo el día y una máxima de hasta 38 grados, mientras que la mínima descenderá ligeramente hasta los 19 grados. El calor se dejará sentir especialmente entre las 14:00 y las 19:00 horas, franja en la que el mercurio se moverá cerca de valores extremos para finales de mayo.

El viento será flojo de componente noreste y sur, sin capacidad para aliviar el ambiente cálido. La probabilidad de precipitaciones seguirá siendo del 0%.

Domingo 24 de mayo: ambiente soleado y calor persistente

La situación apenas cambiará el domingo. Alcalá continuará bajo cielos poco nubosos o despejados, en una jornada marcada nuevamente por el sol y las altas temperaturas.

La mínima volverá a situarse en torno a los 20 grados, mientras que la máxima alcanzará los 37 grados. El ambiente será muy seco y estable, sin ningún indicio de lluvias ni de cambios atmosféricos relevantes.

Durante la tarde se espera viento flojo de componente sur, aunque insuficiente para suavizar el calor acumulado durante el día.

Así comenzará la semana que viene

El inicio de la próxima semana mantendrá el mismo patrón meteorológico. El lunes estará dominado por cielos completamente despejados desde primera hora y temperaturas muy similares a las del fin de semana.

La Aemet prevé una mínima de 20 grados y una máxima de 37 grados. La ausencia de viento significativo hará que la sensación térmica sea elevada en las horas centrales del día. No se esperan precipitaciones ni nubosidad destacable.

El martes continuará el episodio de tiempo plenamente veraniego en Alcalá. Los cielos seguirán despejados y el mercurio volverá a situarse alrededor de los 37 grados de máxima.

Las temperaturas nocturnas seguirán siendo suaves, con mínimas cercanas a los 20 grados, lo que dificultará un descenso térmico importante durante la madrugada. La estabilidad atmosférica será total, sin previsión de lluvias ni cambios de tendencia.

La previsión de la Aemet apunta a que el miércoles cerrará esta secuencia de días muy cálidos con una situación prácticamente idéntica. El cielo permanecerá despejado y las temperaturas volverán a moverse entre los 20 grados de mínima y los 38 de máxima.

El ambiente seguirá siendo plenamente veraniego y seco, consolidando una de las semanas más calurosas de lo que va de primavera en Alcalá. Con este escenario, la capital hispalense encara una recta final de mayo marcada por temperaturas excepcionalmente altas y un tiempo completamente estable, más propio de finales de junio o comienzos de julio.