vicente rus

En primer lugar, he de reconocer que no soy experto en la materia y tal vez por esto me sorprendan y desconcierten las razones de quienes niegan el sentido, la utilidad, la oportunidad siquiera de las leyes sobre memoria histórica. Juro que me esfuerzo sin suerte por aclarar el malentendido, alcanzar la perspectiva desechada, ponerme en lugar del otro pues, según dicen, facilita esto mucho las entendederas. Porque también, posiblemente, casi con toda seguridad, el errado soy yo.

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