Ya sea por la virulencia de la destrucción de empleo de la pandemia, que, según los expertos, resultará incomparable con ninguna otra crisis conocida; o, sencillamente, por falta de ideas. Por lo que fuere, a lo que atiende el líder de la formación morada es al cuidado de su fisonomía y al aspecto externo, que, como el moño, tiene su valor de gesto en un determinado código de convenciones pero carece del más mínimo interés para la mayoría. Añádanle la pompa con que habla, por ejemplo, y verán el tipo de personaje por el que quiere pasar. La consecuencia es que de su discurso tan solo transciende lo que no es más que anecdótico a fuer de superficial, pues el argumentario queda atrapado bajo los escombros de la propia vanidad.

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