Íbamos diciendo que el Parlamento Europeo aprobó hace unos meses una Resolución, 2019/2819(RSP), sobre la «Importancia de la Memoria Histórica para el Futuro de Europa». Una declaración que suena bien y, además, «expresa [un] profundo respeto por cada una de las víctimas de [los] regímenes totalitarios», que, sin matices, compartimos. Al igual que el objetivo de transmitir a las nuevas generaciones nuestro pasado de guerras para evitar un futuro peor. Ocurre, sin embargo, que puestos a negociar el futuro la clase política de la Eurocámara, se acaba negociando el pasado. Haciendo con ello evidente la conocida máxima del historiador marxista Antonio Gramsci: «La historia es siempre contemporánea, es decir política».

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