Claro es que la burocracia europea es un monstruo que legisla sobre todo. Lo cual, necesariamente, conlleva una gran variedad de veredictos diferentes y a veces contradictorios. Solo por esto ya sería necesario cuestionarnos sobre la legislación que emana de Europa. Por ejemplo, a quién sirve y para qué sirve. Pero, por ello también, conviene extremar la prudencia a la hora de usar sus decisiones como argumento de autoridad. No hacerlo, ocurre con frecuencia, aboca a quedar en entredicho y un punto ridículo.

Contenido exclusivo para socios. Hazte socio por sólo 3 euros al mes y pago trimestral. Si eres socio y aún no tienes claves pídelas a socios@lavozdealcala.com. Si ya eres socio puedes acceder con tu cuenta desde aquí