En plena pandemia del coronavirus, cuando todos (y todas que diría algún literado o literada que no se ha enterado aún que el masculino es inclusivo en castellano) estamos encerrados voluntariamente, no podemos olvidarnos de nuestras monjitas.Las clarisas de Alcalá viven de los dulces y muy especialmente de los que vendían por estas fechas. Con su pequeña tiendecita cerrada y sin poder suministrar esas delicias azucaradas, sus merengues, sus palmeras, sus piñonates y polvorones, se han puesto todas manos a la obra con las mascarillas contra el Covid-19. No serán las oficiales, ni las quirúrgicas de dos o tres capas, pero están bendecidas por los ojos del de arriba, del que todo lo puede y nada nos pide. Inconmensurable labor humanitaria la que desarrollan. Antes cosían y bordaban escudos para viseras de gorra y camisetas, que también, a trancas y barrancas, les dejaba algo de dinerillo. Pero la urgencia de nuestros días es luchar contra el enemigo invisible y traicionero.

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Romualdo Maestre

Romualdo Maestre

Periodista del diario ABC desde 1989. Alumno becado por el Foreign Office en Londres, fue profesor de Opinión Pública en el Instituto Europeo de Estudios Superiores de Madrid