Sí, lo estamos. Y también famélicos, ávidos de aquella democracia real y representativa que tuvo su origen en Grecia, perfeccionada en los tiempos modernos, en la que el pueblo soberano elegía a sus representantes. Y después ¿qué? me pregunto. ¿Es acaso la nuestra tal democracia? ¡No! Ha degenerado en una partidocracia -ya me expresé así en otra ocasión- en la que el pueblo solo vota, la mayoría de las veces engañado o prostituido por los llamados a gobernarlo. En ella los autodenominados políticos sólo tienen un fin: su medrar personal. Y como medio para ello a los ciudadanos.

Contenido exclusivo para socios. Hazte socio por sólo 3 euros al mes y pago trimestral. Si eres socio y aún no tienes claves pídelas a [email protected] Si ya eres socio puedes acceder con tu cuenta desde aquí

Avatar

Sócrates

Sócrates (Alcalá) filósofo clásico griego considerado como uno de los más grandes, tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo,...