Según la RAE, el agravio consiste en una ofensa, ultraje o injuria a la fama o el honor de alguien. También define el término como un perjuicio o daño, moral o material, inferido a los derechos o intereses de una persona, incluyendo tratos desiguales injustos. Puesto así, todos en algún momento nos hemos sentido agraviados, individualmente o como miembros de un colectivo. La ola de abuso del agravio que inunda nuestra vida social y política tiene más relación con la rentabilización del victimismo que con la restauración de la justicia.

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