El quiosco de Adelino ya no existe. Pasó a la historia triste de nuestro pueblo por obra y desgracia de Montero el derribista, a la sazón delegado de Servicios Urbanos, que alega que existe «inseguridad jurídica por no haber una ordenanza fiscal que lo regule» ante la petición, muy razonable, de Adelante, en la que se buscaba dar opciones a familias para tener un puesto de trabajo, creando una lista de personas que lo solicitaran cumpliendo una serie de requisitos concretos. 

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