No falla: ¿que llueve?, pues espumas al canto bajando por el río. Lo que no falta tampoco es el otro ritual: se piden denuncias al Seprona, que se investigue, que se sancione... Lo que pasa es que nunca acabamos de saber en qué acaban esas denuncias, ni a qué empresas agrícolas o ganaderas, se sanciona, y ni si quiera si es verdad o no que las espumas se deben a vertidos contaminantes...

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