Alcalá ya no se parece a Alcalá. Nos estamos convirtiendo en parte del mundo, lo cual no es bueno ni malo, simplemente inevitable. Las calles empiezan a oler como las del resto de Europa, y no es a adobo de Blanco Cerrillo, huelen al asado de carne de kebab.

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Antonio García Calderón

Antonio García Calderón

Arquitecto