Editorial La Voz de Alcalá

La programación en torno al Día Internacional del Orgullo LGTBI este 28 de junio dejó algunas evidencias en Alcalá. La primera es que el gobierno no ha prestado el interés suficiente por esta celebración que a priori encaja en el marco ideológico en el se mueve el ejecutivo de Ana Isabel Jiménez. Tanto es así, que uno de los grandes proyectos del mandato anterior fue la construcción de un Centro de la Igualdad. En el acuerdo de gobierno de PSOE y AxSí incluso se pactó la creación de un punto LGTBI en este edificio para prestar apoyo a las personas del colectivo que lo necesitasen. Por eso sorprende tanto que un gobierno al que se le presupone progresista y de izquierdas haya reducido a la mínima expresión la celebración del Orgullo. Se limita a la colocación de la bandera en la Almazara y a la lectura institucional del manifiesto. Si bien es cierto que había una programación con solo dos actividades de forma simultánea, estas no llegaron a celebrarse porque no hubo asistentes. En años anteriores, cuando ni siquiera existía el Centro de la Igualdad ni el punto LGTBI, la programación se extendía durante varias semanas.

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