Editorial La Voz de Alcalá

Las altas temperaturas no son un fenómeno nuevo en la latitud de Alcalá. Aquí hace calor de toda la vida. Lo que sí es novedoso son los extremos a los que se llega con bastante frecuencia. El pasado verano fue anómalo en este sentido, con olas de calor desde la primavera. Este año, las temperaturas están siendo más templadas, por el momento. En cualquier caso, a nadie pilla por sorpresa que en verano hace calor y en invierno frío. Sin embargo, muchas infraestructuras en la ciudad no están preparadas para la climatología habitual. El caso más evidente es el de los centros educativos. Cada año se pasa calor en las aulas. En muchos casos, las propias AMPAS han sufragado máquinas de aire acondicionado para que los estudiantes puedan soportar las altas temperaturas en las clases. El problema no es exclusivamente la falta de refrigeración. También tiene que ver con las soluciones constructivas de los colegios e institutos en los que se han podido usar materiales poco aislantes. Por otra parte, los patios carecen de sombras en muchos de los casos, sin árboles y sin porches, donde el alumnado encuentre sombra.

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