Ilustración de Manuel Hermosín. Currox

A la tercera fue la definitiva. Manuel Hermosín se había sentado ya en el banquillo de los acusados por dos casos relacionados con supuestas irregularidades urbanísticas. En el primero, el llamado «caso Saavedra», salió absuelto a pesar de que su intervención fue considerada «ilegal», al conceder una licencia provisional de obras para la construcción de una nave en suelo urbanizable no programado en el PGOU. En el segundo, el denominado «caso Enedu», fue condenado por la vía administrativa y absuelto por la penal, después de beneficiar al hermano de una concejala socialista en la instalación de casetas de Feria. Pero en el tercero no logró zafarse de la justicia.

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