Arrozal/Isidro Maya

La avioneta se gira a media altura e inicia una suave maniobra de aproximación sobre las tierras de labrantío. Como estamos cruzando los arrozales, la trayectoria de descenso pasa justo sobre nuestras cabezas. Cuando se aleja el sonido de las hélices, oímos el liviano bombardeo de las semillas de cereal cayendo sobre el casco. Han pasado solo unos pocos días desde San Isidro, pero ya se presiente el verano. Los campos de arroz forman una colcha de retazos anegados de agua en la que pronto apuntarán las briznas de hierba.

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