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Los cadáveres de los seis podencos se encontraban semiocultos entre excrementos y restos orgánicos en la finca alcalareña. Guardias civiles pertenecientes al SEPRONA de Sevilla reciben un aviso anónimo. En éste comunican que, en una explotación ganadera dentro del término municipal de Alcalá de Guadaira, existía  gran número de animales; perros, cabras y algunos caballos, en unas deplorables condiciones higiénico sanitarias.

La Guardia Civil acude al lugar y realiza una inspección en la que comprueba que efectivamente existen animales hacinados. Además, con evidentes signos de abandono y que presentan deficiencias higiénico-sanitarias.

Los agentes en el mismo lugar localizan seis cadáveres de perros podencos, en diferentes estados de descomposición, escondidos entre residuos orgánicos provenientes de los habitáculos de los animales. Uno de los cadáveres tenía un cordel de pvc encastrado en el cuello, no descartándose por tanto una muerte por asfixia.

Como consecuencia de las gestiones tendentes al esclarecimiento de estos hechos, el Servicio de Protección de la Naturaleza  de la Guardia Civil de Sevilla procedió a la identificación e investigación de las cinco personas. Éstas eran responsables de los animales en dicha explotación. Podrían haber incurrido en un delito de maltrato animal por acción o/y omisión con resultado de muerte y/o un ilícito penal de encubrimiento.

De las actuaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil, también se derivaron una pluralidad de actuaciones en el ámbito administrativo. Por la inobservancia generalizada de preceptos legales insertos en las Leyes que afectan a la protección y bienestar animal.

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