Alcalá de Guadaíra ha dejado atrás en apenas tres días uno de los restos más visibles de la Semana Santa: la cera acumulada en sus calles. El Ayuntamiento, a través de la empresa municipal Aira Gestión Ambiental, ha completado la limpieza del centro tras las procesiones con un dispositivo que ha trabajado de forma continua desde el primer día.
En esta ocasión, en lugar de esperar a que terminara toda la Semana Santa, los trabajos se han ido realizando jornada a jornada, justo después del paso de las hermandades. Esto ha permitido evitar la acumulación de cera en puntos clave del casco urbano y actuar antes de que se endureciera sobre el pavimento.
Los últimos trabajos se han centrado en zonas como el entorno del Puente Romano, donde se ha dado por finalizado el dispositivo. Para ello se han utilizado cuatro hidrolimpiadoras y un Vehículo de Intervención Rápida, con los que se ha intervenido en las calles más transitadas del centro.
El uso de agua a alta temperatura —alcanzando hasta los 100 grados— ha sido determinante para eliminar la cera adherida al suelo. Este sistema facilita que se desprenda con mayor facilidad sin necesidad de tratamientos agresivos, algo especialmente importante en calles con pavimentos más sensibles.
La retirada de cera es una de las tareas más complejas tras la Semana Santa, ya que afecta directamente a la seguridad de peatones y vehículos. En este caso, la actuación escalonada ha permitido que muchas calles recuperen su estado habitual prácticamente al día siguiente de cada procesión.
