La alteración de la vegetación y la fauna autóctonas y de las márgenes del río, así como la contaminación de sus aguas superficiales y la de sus afluentes; la acumulación de vertederos ilegales, la degradación del paisaje y de la red de vías pecuarias y caminos públicos, el escaso aprovechamiento turístico, el incremento de los niveles acústicos, el elevado uso del transporte privado, la proliferación de urbanizaciones ilegales, el alto consumo de energía eléctrica y el escaso mantenimiento de las zonas verdes fueron las deficiencias más significativas detectadas en el panorama ambiental de la ciudad en el año 2010.

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