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El Museo de Alcalá ha inaugurado este 13 de diciembre una exposición titulada De puertas para adentro. Se trata de una muestra organizada por el centenario del nacimiento del artista Baldomero Romero Ressendi (Sevilla, 1922 – Madrid 1977). Estará abierta al público hasta el 29 de enero. Se basa en la donación realizada hace unos meses por la hija del artista, Paloma Voselle, a la que se han incorporado temporalmente algunas piezas cedidas también por ella.

Dicha donación se compone principalmente de objetos y documentos personales de Baldomero, como sus caballetes de trabajo, paletas y pinceles, dibujos propios o fruto de intercambios con otros contemporáneos, elementos que componían algunos de sus bodegones, y una extensa correspondencia que aporta trazos espontáneos –tanto como las pinceladas de sus cuadros– que permiten construir una aproximación directa a sus sentimientos, inquietudes u obsesiones.

Un acercamiento

Se trata de una puerta entreabierta para asomarse a su espacio de trabajo, a su quehacer cotidiano

Ressendi, entre 1951 y 1964, residió en Alcalá de Guadaíra, en Villa María, junto a la Estación de Adufe y el Molino de Realaje, con vistas al río Guadaíra y al castillo medieval, donde vivió uno de los periodos más felices y provechosos en su creación artística. Durante estos años, intercala una estancia de seis meses en París, en 1956, y varios períodos cortos en Málaga, como se refleja en algunas de las cartas mencionadas.

En ningún momento esta pretende ser una muestra antológica de su pintura, ni siquiera una selección de obras que ayudara a apreciar sus inigualables cualidades artísticas. Se trata de una puerta entreabierta para asomarse a su espacio de trabajo, a su quehacer cotidiano, y a su personalidad tan contrastada, al margen de la tendencia hiperbólica con que muchas de sus anécdotas o situaciones han sido elevadas a leyendas o mitos de transmisión oral.

«Es difícil definir su técnica»

Luis Romera Ojeda, pintor alcalareño de la segunda mitad del siglo XX, que acompañó con frecuencia a Ressendi durante largas horas en su estudio dijo en un texto publicado en 1994 que «es difícil definir su técnica, pues de la misma forma que resolvía un gran cuadro en una sesión de dos horas, en otros recuerdo que después de trabajar con una cabeza de ajo y hacerla doce o 14 veces, la volvía a destruir con un espatulazo porque decía que no tenía el espíritu de aquello».

Francisco Amador

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente La Voz de Alcalá, Sevilla Actualidad y En Andaluz. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.

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