Una mañana apareció en nuestra casa un cerdito pequeñito con un hociquito rosa y las pestañas completamente blancas. Era el mes de abril, la primavera rompió con una fuerza brutal por lo que el campo reventaba de verdor llenándose de margaritas, lirios y amapolas, el sembrado de trigo que teníamos junto a mi casa desprendía un verde brillante cuando lo mecía el viento.

Contenido exclusivo para socios. Hazte socio por sólo 3 euros al mes y pago trimestral. Si eres socio y aún no tienes claves pídelas a [email protected] Si ya eres socio puedes acceder con tu cuenta desde aquí