Una mañana apareció en nuestra casa un cerdito pequeñito con un hociquito rosa y las pestañas completamente blancas. Era el mes de abril, la primavera rompió con una fuerza brutal por lo que el campo reventaba de verdor llenándose de margaritas, lirios y amapolas, el sembrado de trigo que teníamos junto a mi casa desprendía un verde brillante cuando lo mecía el viento.

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