La Antigua y Franciscana Sección de Alcalá de Guadaíra de la Venerable Archicofradía de Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento ha celebrado un año más sus cultos en honor al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, culminando el pasado domingo 22 de febrero, I de Cuaresma, con el tradicional Vía Crucis por las dependencias del Monasterio de Santa Clara, sede actual de la sección en la ciudad.
Los cultos comenzaron con el triduo celebrado durante los días de carnestolendas, con un marcado carácter de reparación y desagravio a Jesucristo, Pan vivo y verdadero, así como penitencial, en preparación al tiempo cuaresmal. La sagrada imagen del Señor crucificado fue situada delante del retablo mayor, en el lado de la epístola, ante la imagen de Nuestro Padre San Francisco, luciendo el característico Velo de Tinieblas y un sencillo ornato acorde con la espiritualidad franciscana.
El triduo se inició el domingo 15 de febrero, tradicionalmente denominado de «Quincuagésima», coincidiendo con la misa conventual en el templo clariso. La función fue oficiada por el Rvdo. Sr. D. Leonard Bakajika Ngalamulume, capellán del monasterio y vicario parroquial de San Sebastián. Los días 16 y 17 continuaron los cultos con la celebración de la Santa Misa, Exposición Mayor del Santísimo Sacramento y Bendición con Su Divina Majestad. El segundo día fue presidido por el Rvdo. D. José Ngalamulume Mukumbayi, vicario parroquial de San Mateo, mientras que el tercero volvió a estar a cargo del capellán del monasterio. Como colofón, los Niños Seises de la Casa Salesiana ofrecieron su tradicional baile ante el Señor Sacramentado.
La parte musical del triduo estuvo acompañada por las Hermanas Clarisas, que desde el coro bajo interpretaron distintos cantos litúrgicos, aportando solemnidad a las celebraciones.
El domingo 22, la imagen del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, incorporada a la sección en 2011, permaneció expuesta en besapiés ante el altar mayor durante la jornada. Al atardecer se celebró el ejercicio del Vía Crucis por los patios y galerías del cenobio, con la participación de fieles, devotos y la comunidad de Hermanas Clarisas, que en cada estación entonaron motetes alusivos a los distintos momentos de la Pasión, recuperados para este acto desde 2019.
El cortejo, encabezado por la bandera de la sección a modo de cruz alzada, recorrió espacios significativos del monasterio como la Puerta Reglar, la estancia De Profundis, el Claustro Grande o el azulejo de Santa Clara, rezándose las estaciones ante distintos enclaves devocionales del convento. La imagen fue portada por los costaleros de la cuadrilla del hermano adorador D. Antonio Osorio, junto a fieles que desearon participar.
El Vía Crucis concluyó con el besapiés general al Cristo de la Vera-Cruz y el reparto de una estampa conmemorativa. Posteriormente, en un acto íntimo y a puerta cerrada, la imagen fue erguida y colocada en su pedestal en el arco del presbiterio, donde permanece durante el resto del año, poniendo así el broche a unos cultos que cada año marcan en Alcalá el tránsito hacia la Cuaresma.
