El tranvía llamado deseo cobra cuerpo y se está haciendo realidad. Después de más de veinte años de espera, da gusto ver cómo avanza. Se están montando las catenarias y las primeras pruebas ya han empezado a llevarse a cabo. El día que lo inauguren no nos lo vamos a creer. Parecerá mentira que por fin una localidad con más de 70.000 habitantes pueda tener este medio de transporte público tan demandado. Otra cosa serán los horarios y la frecuencia de los trenes. Los autobuses de Casal podrán tener todas las pegas que se quieran, pero al menos el horario es muy completo. Me imagino que el metro-tranvía de Alcalá no podrá igualarlo, y todo dependerá de la demanda de sus usuarios. Tampoco sabemos aún el precio del billete.
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