Todos los días paso por la calle Silos a pasear a mi perra. Junto a la rotondita central, hay una obrita inacabada desde hace meses, tal vez desde Navidad, a falta de que algún operario termine el arreglo. Cada vez que paso junto a ella, no puedo evitar preguntarme por la causa de tal abandono. Entonces me acuerdo de mi amigo Enrique Sánchez. Él era periodista de menudeo. Le echaba fotos a las papeleras rotas. Muchos despreciaban esa crítica de lo irrelevante, pero en esa metonimia (la parte por el todo), Enrique encontraba siempre el pecado capital de una inexplicable desidia.

CONTENIDO EXCLUSIVO

Hazte socio. Si ya lo eres y aún no tienes claves pídelas a [email protected]

Si ya eres socio inicia sesión