Llegó la primera máquina del tranvía a las cocheras y ha empezado a funcionar la maquinaria. Varios lustros de abandono y desidia presupuestaria se han resuelto de la noche a la mañana con la llegada de las elecciones autonómicas. Es conmovedora la simpleza con la que nos tratan. El tranvía va a llegar, pero no cuando tocaba, sino cuando a los políticos les interesaba. Sobre la paternidad de tal proeza (demorado por años de indolencia) se abre ahora una ridícula porfía. Se conoce que los éxitos tienen muchos padres mientras que los fracasos quedan huérfanos.
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