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Otoño en Oromana

Ya creíamos que no. Que no venía. Que no llegaría nunca. Que a fuer de repetir hasta el hartazgo la broma esa del calentón de la tierra terráquea...

Decadencia

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Y digo yo

Otoño en Oromana

Ya creíamos que no. Que no venía. Que no llegaría nunca. Que a fuer de repetir hasta el hartazgo la broma esa del calentón de la tierra terráquea estábamos condenados a vivir en un verano eterno. Pero no. El otoño ha venido, nadie, como la primavera, sabe cómo ha sido. Lo cierto y verdad es que han llegado los primeros fríos y las primeras lluvias, aún tímidas por estos lares, como corresponde a un tiempo de entretiempo. 

Decadencia

Primero fue un rumor sordo. Hace ya más de una década, el escritor alcalareño Enrique Baltanás, en no recuerdo qué periódico, ya lo denunciaba con total claridad en un artículo suyo que se titulaba «Dos Hermanas como ejemplo». Hoy, aquel rumor sordo se ha convertido en un clamor.