El periodista argentino Rodolfo Wash dejó antes de su muerte en 1977 una cita que resume una de las máximas más importantes de esta profesión: «El periodismo, o es libre, o es una farsa». Y es que esa libertad es también una de las máximas de La Voz de Alcalá.

Es una de las claves de que este periódico cumpla 30 años de información y de opinión. La independencia, tanto en lo que a contenidos se refiere como en lo económico –sin que este medio reciba un solo euro del erario público de Alcalá– nos ha permitido crear contenidos originales sin ningún tipo de censura, algo que hoy en día se torna complicado en el mundo de la comunicación.

Esta libertad e independencia permiten al fin y al cabo, hacer una función de control al «poder» sin ningún tipo de límite; dar voz a los alcalareños en cuanto a sus problemas e incertidumbres, y contribuir a mejorar la ciudad en todos sus aspectos. Son ya 30 años, no solo como medio de comunicación, sino también como escuela de periodismo.

«Este periódico ha sabido darnos nuestro sitio desde el primer momento en que llegamos, dejando de lado nuestra juventud e inexperiencia y confiando plenamente en sus redactores»

Muchos de los que ahora formamos parte del equipo llegamos a la sede del periódico sin experiencia ni apenas conocimientos en busca de unas prácticas que nos abrieran paso hacia un mundo laboral que, para los jóvenes, es cada día más desolador. Estas prácticas nos han enseñado el mundo de la comunicación de primera mano, la cercanía de un periodismo local que a veces se pierde en los grandes medios de comunicación.

La Voz de Alcalá nos ha enseñado muchas cosas, pero de lo que nos hemos podido dar cuenta es de que la libertad da mucho miedo cuando es uno el que la ejerce. Una libertad no solo en cuanto a contenidos, sino en cuanto a decisiones, opiniones y pareceres que debatimos día a día en la redacción. Este periódico ha sabido darnos nuestro sitio desde el primer momento en que llegamos, dejando de lado nuestra juventud e inexperiencia y confiando plenamente en sus redactores.

Al fin y al cabo, La Voz de Alcalá se ha convertido en nuestra familia. Las horas que pasamos en la redacción han sido el cemento de una unión que se ha fraguado entre teclados y periódicos. ¿Qué nos espera después de este 30 aniversario? Pues lo mismo que hemos estado haciendo hasta ahora. Trabajar para sacar cada quincena un periódico riguroso e independiente que acerque a los lectores la realidad del día a día de la ciudad.

Miguel Salvatierra

Estudiante de periodismo. Apasionado por la comunicación. Aprendiendo todos los días.