Nos vamos a referir a un solo tipo de «mascotas», la más frecuente en las calles del centro: una mujer atada con una cuerda a un perro de compañía (menos veces con un varón). La pareja persona-perro sale de su hogar por dos motivos: para evitar que orine y defeque dentro de ella y para que lo realice en la calle de todos los alcalareños, de los cuales la mayoría (mucho más del 99 %) no tienen perros. Pero existe una razón más profunda en casi todas las dueñas: seguir una moda, que como tal hay que obedecer socialmente sin que exista ningún otro motivo superior. Como verá el lector, no trató en mi artículo de muchos perros de noble uso: cacería, acompañamiento de ciegos, búsqueda de accidentados, etc.

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