Podríamos discutir ese aserto que dice que somos lo que hacemos porque el que no hace nada también es, y existe. Pero si matizamos un poco más esta máxima y aclaramos que, a ojos de los demás, somos lo que hacemos, quizá ya no admita discusión. En el año 2021 el Ayuntamiento de Alcalá anunció que se iba a llevar a cabo la rehabilitación de Villa Esperanza y afirmaba que el objetivo final era convertir este edificio en un centro de formación. Ante esta noticia, en este mismo periódico, en el número correspondiente a la segunda quincena de marzo de ese mismo año, desde estos Tajamares titulaba uno: Miedo me da. Y venía preguntarse: «¿Formación en qué y para quién exactamente? ¿Por qué en ese edificio? ¿Qué ventajas ofrece? ¿Es idóneo para ese servicio? ¿Cómo se va a gestionar? ¿Qué repercusión se prevé? ¿Cuánto costará el mantenimiento? ¿Y cómo? ¿Y hasta cuándo? ¿Y…?».
CONTENIDO EXCLUSIVO
Hazte socio. Si ya lo eres y aún no tienes claves pídelas a socios@lavozdealcala.com
Si ya eres socio inicia sesión

