En Alcalá hay proyectos que salen a la primera y otros que parecen interminables. La obra pública es complicada y existen muchos factores que pueden hacer que un proyecto encalle o que se desarrolle con normalidad. El aparcamiento de Nicolás Alpériz, por ejemplo, pese a que no tiene sistema de control, se ha resuelto con cierta agilidad. El aparcamiento de Pablo VI, tres cuartos de lo mismo. Sin embargo, hay multitud de casos en los que finalizar un proyecto cuesta sangre, sudor y lágrimas.

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