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El robo de un crucifijo y dos candelabros, ayer viernes, en la parroquia de Santiago ha hecho saltar las alarmas en la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que se plantea mejorar los sistemas de seguridad y vigilancia, según ha informado el hermano mayor, Vicente Romero Gutiérrez.

En la tarde del 13 de julio, poco antes de la misa, un hombre que merodeaba por el interior del templo y que permaneció varios minutos arrodillado delante del altar de la Trinidad sustrajo un crucifijo y dos candelabros, que ocultó en una bolsa.

Posteriormente, varios vecinos detectaron al hombre, que se encontraba en el bar La Centenaria tomando café, acompañado por las piezas robadas. La llamada rápida a la Policía Nacional de un hermano de Jesús sirvió para que el hombre fuera detenido en la calle Nuestra Señora del Águila, junto a la Plaza del Cabildo.

Como apunta Vicente Romero, “ya se tenía conocimiento de los movimientos de este hombre por otras iglesias, como la de los Salesianos y San Sebastián”. Con este suceso, según el hermano mayor de Jesús, “se ha cruzado una línea roja peligrosa, ya que esto no había pasado nunca en Santiago”. Romero señala que “el sistema de vigilancia actual es precario, por lo que habría que plantear una estrategia para mejorarlo”.

En cuanto a la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Romero indica que la seguridad es amplia, debido a su “cierre permanente”. Incluso los viernes, que está abierta al público los viernes de 19:00 a 21:00 horas, hay un control por parte de los hermanos.

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