Luis Aguilar, hijo del pintor, en la presentación de la exposición dedicada a su padre. LVA

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El Museo de Alcalá de Guadaíra rinde homenaje al pintor hispalense Cristóbal Aguilar (1939-2019), artista del paisaje y gran maestro del grabado en la exposición Cristóbal. Una mirada en el horizonte. Será visitable en el Museo hasta el próximo 16 de enero.

La inauguración contó con la presencia del hijo del pintor, Luis Aguilar, que agradeció al Ayuntamiento el espacio dedicado a la memoria de su padre y destacó la fuerte relación del pintor y posteriormente de toda la familia con Alcalá. Relató cómo incluso el artista, allá por la década de los 50, alquiló un molino como estudio de pintura y lugar de reunión de amigos y alumnos de la Escuela de Arte, y cómo llevaba a su familia habitualmente a esa ciudad por muy diversos motivos, a consultas médicas en la calle Nuestra Señora del Águila, a pasear por la ribera del Guadaíra, a la Feria de Alcalá en el Castillo, o a merendar los afamados dulces de las confiterías locales San Joaquín y La Centenaria.

Homenaje a Cristótal Aguilar como persona

Más allá del reconocido talento del artista, destacaba la persona comprometida con la libertad y el respeto por los derechos humanos que reivindicaba en sus obras tanto a través del movimiento artístico colectivo Estampa Popular, como posteriormente de forma individual y durante toda su vida. Un artista comprometido con su sociedad, con sus problemas, con el arte y la vida que profesional y personalmente trabajaba por el bien de los demás. Con esta exposición nos sigue transmitiendo que no dejemos de soñar, trabajar y reivindicar un mundo mejor.

La muestra se ubica en la planta alta del Museo llevando a los visitantes por las etapas de la vida del artista. Óleos, acuarelas y, sobre todo grabados, verdadera especialidad del artista. Por su faceta reivindicativa de las libertades durante la dictadura, los métodos de estampación eran más utilizados por su facilidad de difusión de la imagen y contenidos, y esta exposición recopila diferentes obras que ofrecen una idea de lo que se conviertió en un movimiento artístico reivindicativo.

En sus grabados refleja la Andalucía de potguerra, de los años 60, con amplio calado en la figura de los trabajadores, obreros y campesnos. En la muestra también impactan la belleza de los paisajes, especialmente rurales y de la serranía de Ronda, donde estuvo destinado como docente y para cuya ciudad también realizaba carteles más festivos, como los de cante.

No se olvidan sus bocetos, sus cuadernillos y libretas de apuntes que el artista llevaba siempre consigo y que dan una idea de la personalidad del pintor, siempre observador, siempre trabajando.

La muestra es acompañada por un catálogo sobre su vida y obra igualmente editado por el Ayuntamiento alcalreño a través del Museo. La exposición será visitable hasta el 16 de enero.

Biografía de Cristóbal Aguilar

Cristóbal Aguilar Barea nace en Sevilla en 1939, año en que termina la Guerra Civil. Es hijo de una familia obrera proveniente de Morón de la Frontera. Jerónima es la segunda hermana de la familia. Su padre, Juan, era de oficio carpintero y su madre, de nombre Josefa, fue alfarera. A los once años ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla para en 1954 pasar a la Escuela Superior de Bellas Artes “Santa Isabel de Hungría”, de la Universidad de Sevilla. Entre algunos de sus maestros más destacados y queridos se encuentran Miguel Pérez Aguilera y Jesús Fernández Barrio, con quien aprende las técnicas del grabado, calcografía y estampación.

En el año 1957 ganó la Segunda Medalla Nacional de Dibujo del Certamen Juvenil. Al siguiente año, 1958, ganó el pensionado de paisaje para la Residencia de El Paular en Segovia, experiencia que resulta de enorme importancia para el joven pintor. Allí coincide y conoce a Nicomedes, Moro, Alcorlo, Barnechea y otros muchos compañeros de la pintura, la escultura, el grabado. En París (Francia) estudia la litografía, el linograbado y la xilografía con el pintor y grabador José Ortega.

Ya en España, Cristóbal se fue a vivir a Ronda a mediados de los años sesenta. Se casó con María Aguilar y tiene dos hijos, Luis y María. Allí ejerció de profesor de dibujo, primero en el Patronato Militar y después se incorporó al Instituto de Bachillerato Pérez de Guzmán. En esta ciudad creó los estudios nocturnos en el Instituto para aquellas personas que trabajaban y no podían instruirse en los horarios académicos habituales. Ya en 1977 marchó a Sevilla para impartir clases en los Institutos de Bachillerato Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado. Después de su jubilación de la Enseñanza en el año 2000, vuelve a Ronda, donde continúa con sus labores artísticas y sus compromisos sociales. En esta ciudad permanece hasta marzo de 2019, fecha en que una enfermedad le traslada a Sevilla, en donde fallece el 26 de mayo de 2019. Hasta 15 días antes de su fallecimiento estuvo entregado a su labor artística y creativa con pasión y honestidad, como lo había hecho siempre.

En este sentido, desde principio de los años sesenta, además de su dedicación a la enseñanza, la pintura y el grabado, Cristóbal adquiere un fuerte compromiso social y político, responsabilidad que le lleva a trabajar muy activamente en la clandestinidad  en aquellos años de dictadura. Su apasionamiento por una Cultura Popular, lo lleva a convertirse en un misionero de la divulgación artística para el marginado pueblo andaluz. Por todo ello, él mismo se definía como un “romántico de la resistencia”.

Francisco Amador

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente La Voz de Alcalá, Sevilla Actualidad y En Andaluz. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.

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