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La pareja de cigüeñas blancas que anida en la espadaña de la parroquia de San Sebastián de Alcalá fue desahuciada el pasado 14 de diciembre, ya que suponía «un riesgo para la salud y la seguridad de las personas».

Operarios especializados en trabajos verticales retiraron el nido en el que esta primavera criarían a su pollada, satisfaciendo así la petición del párroco, Rafael Calderón. Sin embargo, las cigüeñas se han resistido a abandonar la emblemática ubicación y apenas unas semanas más tarde habían construido uno nuevo. «De la espadaña de San Sebastián no nos moverán», debieron pensar.

El frustrado desahucio ha costado 1470,15 euros a las arcas municipales, que subvencionaron el desmantelamiento del nido a petición de la parroquia. El proceso para eliminar la nidificación de la espadaña ha durado tres años, desde que en noviembre de 2014 el párroco solicitó a la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía la autorización para la retirada hasta ahora, pero en sólo unas semanas las ciconias ciconias alcalareñas han vuelto a ocupar su lugar en la techumbre del templo.

A pesar de las condiciones climatológicas adversas de las últimas semanas, la asociación ecologista Alwadi-ira ha señalado que «diariamente se las veía pasar en dirección a la zona de la ribera comprendida entre Realaje y Pelay Correa para coger ramas y troncos con las que reconstruir el nido».

La parroquia de San Sebastián, cuyo origen se sitúa en el siglo XIV, cuenta con una arquitectura mudéjar y una espadaña barroca sobre la que estas aves se han reproducido durante años. Con su retirada, aunque estaba avalada por un informe del arquitecto técnico del Ayuntamiento, se perdía una estampa que formaba ya parte de la identidad del edificio.

La pareja de cigüeñas, que dejó de migrar y se afincó en la parroquia de San Sebastián, aprovecha los meses de invierno para reparar o reconstruir el nido, labor en la que invierte unos 15 días tanto el macho como la hembra, que se reparten las tareas de forma paritaria. Él, por normal general, transporta los troncos y ella los coloca. Si destruyen el nido, volverá a reconstruirlo una y otra vez en el mismo lugar, hasta que éste deje de ser atractivo por el cambio de las condiciones. Debe ser que Alcalá sigue siendo atractiva para la «parejita».

Deterioro del patrimonio

«Cualquier estructura no propia sobre un elemento construido puede suponer problemas de conservación», ha indicado el arqueólogo Enrique Domínguez. Los nidos de las cigüeñas, habituales en las torres y campanarios de los templos, pueden llegar a alcanzar hasta cien kilos de peso. Además, ha señalado, «pueden aparecer problemas derivados de los excrementos, que son altamente ácidos».

En este sentido, un artículo publicado en el boletín PH del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico considera que «la cigüeña blanca comporta un grave problema debido a las alteraciones físico-mecánicas y al deterioro químico que ocasionan las sustancias que excreta sobre la piedra monumental, ya que se desarrollan microorganismos biodegradantes».

El control de estos daños «se hace particularmente complicado». Por un lado, las cigüeñas pertenecen al grupo de especies protegidas que componen el Patrimonio Natural y, al igual que el Patrimonio Histórico, «constituye un legado fundamental para generaciones venideras».

En Sevilla, según un estudio Rodríguez de los Santos en 1996, «el 20% de los monumentos estaban ocupados por parejas de cigüeñas» y, según el estatus de protección de la especie, «no se pueden destruir sus nidos», lo que obliga a hacer un análisis exhaustivo sobre la relación de la cigüeña con el monumento que coloniza.

Si nada lo impide, un año más los vecinos de la parroquia de San Sebastián volverán a escuchar el crotoreo de sus moradoras, las de la espadaña del templo de San Sebastián.

Francisco Amador

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente La Voz de Alcalá, Sevilla Actualidad y En Andaluz. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.

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