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La Plataforma Cívica “Salvemos el Guadaíra” ha remitido un escrito a la Delegación Municipal de Transición Ecológica del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra referente a la falta de señalización del uso de la bicicleta en espacios como el pinar de Oromana, el cerro de Las Pedreras o el cerro Villalba en el término municipal de Alcalá de Guadaíra.

“Salvemos el Guadaíra” considera que en los últimos años se ha registrado un espectacular auge del uso de la bicicleta en el término municipal. Esto se ha traducido en un tránsito intenso de ciclistas por los corredores verdes paralelos a la ribera del río así como por espacios cercanos al mismo. De esta realidad deben felicitarse todos por los beneficios que produce el uso de la bicicleta como deporte, ocio y elemento alternativo en la movilidad urbana. La creación de los corredores verdes puede considerarse como un absoluto éxito y uno de los objetivos cumplidos dentro del Programa Coordinado de Recuperación y Mejora del río Guadaíra. Son innumerables los ciclistas que circulan por Cuesta Carretilla, La Retama, Realaje, Pelay Correa, Cerrajas, Marchenilla, etc…

Este extraordinario uso de la bicicleta está dejando ver una serie de carencias. Así por ejemplo están existiendo problemas en algunos tramos de la ribera debido al elevado número de ciclistas que coinciden con senderistas. Esto se puede comprobar entre el molino de Realaje y el molino de Pelay Correa o entre el recinto ferial y el molino de Las Aceñas.

La Plataforma indica que la falta de señalización y de vigilancia está provocando que los ciclistas transiten por lugares inapropiados produciendo una grave erosión del terreno. Un botón de muestra se observa en los aledaños de la ermita de San Roque y el pinar de Oromana donde los aficionados tienen un auténtico circuito desde que en abril de 2012 se celebrara en este espacio un torneo de BTT organizado por la Federación Andaluza de Ciclismo. Los problemas de erosión que está provocando en la capa vegetal son palpables.

Este problema de uso inadecuado de la bici se encuentra en espacios como el cerro de Las Pedreras y en el cerro Villalba. En estos parajes de eucaliptales hay verdaderos circuitos diseñados en las laderas y con escasos medios de seguridad que ponen en peligro la integridad física de los usuarios de esta modalidad ciclista. A esto se une la profunda erosión que está sufriendo el terreno provocado por pequeños movimientos de tierra puesto que se han utilizado sacos de tierra e instalado palés como trampolines en los trazados de los recorridos. A esto hay que añadir las rodaduras de las bicis. Muchos senderistas se sienten inseguros cuando transitan por estas zonas por la velocidad que toman en ocasiones los ciclistas. En resumen, la erosión del suelo es ostensible y la falta de seguridad para quienes practican esta modalidad ciclista muy elevada. Debe recordarse que hace unos años falleció un muchacho en el cerro Villalba.

La Plataforma “Salvemos el Guadaíra” afirma que es partidaria del uso de la bicicleta y reivindica la creación de carriles bici en nuestra ciudad y que ha defendido la creación de los corredores verdes a lo largo de la ribera pero entiende que son urgentes una serie de medidas para solucionar la problemática actual.

Al final de su carta, la Plataforma solicita la señalización que regule el uso de la bicicleta en los corredores verdes de la ribera así como en los espacios cercanos a ellos. Debería indicarse la velocidad aconsejable o permitida así como los recorridos autorizados o prohibidos. También pide a la Delegación Municipal de Transición Ecológica el desmantelamiento de los circuitos creados en el cerro de Las Pedreras y el cerro Villalba con el fin de evitar más pérdidas humanas y buscar otros lugares alternativos para esta práctica deportiva que posean medidas de seguridad y no atenten contra nuestro medio ambiente. Igualmente solicita la restauración del terreno tanto en el cerro de Las Pedreras como en el cerro Villalba con el fin de que la erosión no vaya aumentando y la dotación de la ribera del río y sus zonas aledañas de la vigilancia adecuada para que las normas y señalizaciones que se determinen se cumplan por todos los ciudadanos. Esta vigilancia debe ir acompañada de una campaña informativa.

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