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Contaminación acústica en Alonso Gascón por los autobuses de Casal

Un informe encargado por el Ayuntamiento revela que «no cumplen» la normativa.

Los autobuses de Casal que prestan el servicio Alcalá-Sevilla «no cumplen» la normativa sobre contaminación acústica a su paso por la calle Alonso Gascón, según un informe encargado por el Ayuntamiento de Alcalá, tras las quejas de los vecinos por el ruido que soportan. El estudio lo realizó una empresa de ingeniería durante los días 21 y 22 de marzo de 2018, arrojando unos resultados negativos. Concretamente, durante el día, los autobuses superan el límite en 1,1 decibelio; en 1,3 por la tarde; y en 3,9 por la noche, teniendo en cuenta los valores establecidos para esta calle, considerada como área de sensibilidad acústica tipo A por ser un sector del territorio con predominio de suelo de uso residencial.

Tras meses sin tener noticias del Ayuntamiento, el abogado David Rodríguez, en representación de los vecinos de la zona, ha presentado una denuncia en la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible contra el Ayuntamiento de Alcalá, el Consorcio de Transporte Metropolitano de Sevilla y la empresa Autobuses Casal por superar los umbrales de contaminación acústica establecidos en la ley de gestión integrada de la calidad ambiental. Previamente, el denunciante, había presentado escritos, acompañados por la firma de 158 vecinos, frente al Ayuntamiento, la Consejería de Salud, el Defensor del Pueblo Andaluz y la Dirección General de Movilidad de la Consejería de Fomento de la Junta, solicitando reiteradamente el cambio de recorrido de las líneas metropolitanas a su paso por la calle por la emisión de gases y el ruido, sin recibir notificación al respecto.

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El Ayuntamiento conoce la existencia del problema desde hace un año y cuatro meses «sin haber aportado medida alguna para eliminar la contaminación», según la denuncia.
El denunciante señala que el reglamento de protección contra la contaminación acústica de Andalucía establece que las administraciones deben adoptar medidas para la mejora acústica del medio ambiente en las áreas de sensibilidad acústica. Así, el decreto por el que se aprueba el reglamento establece multas desde 601 a 12.000 euros para infracciones graves, al superar los valores límites en más de 3 y hasta 6 decibelios, siendo este el caso de Alonso Gascón en el horario nocturno, según el informe técnico.

La denuncia solicita al delegado provincial de la Consejería de Agricultura, Ganadera, Pesca y Desarrollo Sostenible que instruya el expediente y que declare responsables de una infracción grave por contaminación acústica al Ayuntamiento «como titular de la competencia administrativa atinente a la fijación de los puntos de parada en el viario público, lo que afecta la recorrido; al Consorcio como explotador del servicio y a Casal como titular de los vehículos».

Asimismo, solicitan declarar la calle como zona de protección acústica especial y elaborar un plan para la mejora de la calidad acústica que contemple como medida correctora la prohibición de circulación de autobuses. También piden que se ordene al Consorcio y a la empresa el cese inmediato de la circulación y establezcan un recorrido alternativo.

Los autobuses pasan 73 veces al día

Desde hace más de una década los autobuses de la empresa Casal que cubren el servicio entre Alcalá y Sevilla pasan por la calle Alonso Gascón, partiendo previamente de la parada de la calle Saturno pasando por Antón de Medellín. Los autobuses enfilan Alonso Gascón tras un giro de 90 grados a muy baja velocidad, que tratándose de una calle de 235 metros de larga, y con una importante pendiente, implica que el conductor tiene que maniobrar imprimiendo al motor del autobús la máxima potencia posible para subir la cuesta. Sobre todo el los primeros 100 metros, donde la pendiente es más pronunciada.

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Este hecho genera que el nivel de ruidos y vibraciones sea muy considerable, «dificultando el sueño y el descanso de los vecinos, mucho de los cuales son de avanzada edad y tiene sus dormitorios con ventanas a 1,5 metros del paso del autobús», señala la denuncia.

Actualmente, insisten, «es el único transporte público que conecta Alcalá con Sevilla» lo que hace que sea una línea «muy demandada y con un servicio constante durante todo el día y gran parte de la noche». De lunes a viernes, los autobuses de Casal pasan 73 veces al día, 39 los sábados, y 35 los domingos y festivos. En una semana 439 veces y 22.828 en un año. «Una cifra notable que da una idea por sí sola de los importantes perjuicios que llevan sufriendo estos vecinos desde hace años, sin que sus quejas hayan obtenido hasta ahora ninguna respuestas por parte de las administraciones», lamenta el denunciante. Además, señala, que por Alonso Gascón circulan los autobuses urbanos, «aunque la contaminación acústica es más pequeña».

Humos

Además del ruido, los vecinos llevan años denunciando la emisión de gases y humo que se les introduce en las viviendas. Ante estas quejas, el Ayuntamiento también solicitó un informe técnico que, en este caso, fue positivo y los parámetros medidos estaban dentro de lo establecido en la normativa. Sin embargo, los vecinos manifiestan que «les está creando un perjuicio para la salud por la inhalación constante de gases» e insisten en que «el hollín negro ensucia la ropa limpia tendida y las fachadas». Otro de los inconvenientes es el peso de los autobuses que ha provocado en varias ocasiones el hundimiento de la calzada y la rotura de las tuberías de agua.

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Los vecinos entienden que «existen alternativas al actual recorrido del autobús de línea que no suponen ningún perjuicio para los usuarios y que evita el paso por las calles indicadas». Así proponen que el itinerario se realice pasando por «anchas avenidas, como la realizada para el paso del futuro tranvía, con lo que no se ocasionarían los perjuicios que desde hace más de diez años vienen sufriendo».

Sobre el autor

Francisco Amador

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente en Sevilla Actualidad y La Voz de Alcalá. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.

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